Asedio al Castillo de Burgos

Asedio al Castillo de Burgos

Asedio al Castillo de Burgos

Asedio al Castillo de Burgos

Galeria

Corrían los primeros años del siglo XIX cuando una conflictiva política exterior propició la entrada de los ejércitos franceses en la Península Ibérica con la intención de invadir Portugal. Lo que inicialmente se permitió como zona de paso, rápidamente se convirtió en una tediosa y completa ocupación peninsular. La reacción de los españoles no se hizo esperar y ello desencadenó, entre los años 1808 y 1813, una guerra abierta entre España y Francia. La conocida como Guerra de la Independencia.
Burgos, con una posición geográfica privilegiada dentro del territorio peninsular, se convirtió en un bastión crucial durante esta guerra. El ruinoso castillo medieval fue convertido por mandato del propio Napoleón en una plaza defensiva de retaguardia en el caso de repliegue, y en centro logístico.
Alojó una pequeña guarnición de franceses para garantizar el dominio de la ciudad, una ciudad por la que pasaron casi todos los protagonistas de esta época, y en la que cientos de miles de soldados entraban y salían a diario.
Desde 1808 el castillo y laderas del cerro fueron completamente transformados ante la construcción de un nuevo recinto fortificado compuesto por tres líneas de defensa de tipo abaluartado. A ellas se sumó otra fortificación en el cerro de San Miguel conocida como hornabeque. Hasta 1812 la guarnición del castillo no tuvo grandes sobresaltos. Pero en el otoño de ese año, Wellington llegó a Burgos persiguiendo a parte del ejército francés llamado “de Portugal”, después de haberlo derrotado en Arapiles. Pensando que la toma del castillo de Burgos era un objetivo fácil planificó diferentes asaltos para conquistar la fortaleza. Sin embargo, los franceses bajo el mando del General de Brigada Dubreton opusieron una férrea resistencia, aguantando durante 35 días el hostigamiento del lord inglés.

Para seguir esta ruta descarga este folleto: Folleto Asedio al Castillo de Burgos

Localización / Información :

Que ver :

  • VISITA POZO CASTILLO


    La visita a las entrañas del Castillo merece especial atención. El itinerario comienza con el descenso a la galería principal, a la que se accede por la Cueva del Moro. Tras salvar un primer desnivel de siete metros y medio en cuatro tramos de escalera, se llega a la galería principal, que tiene sesenta metros de longitud y una anchura que oscila, según tramos, entre 1 y 1,20 metros, mientras que la altura varía de 1,60 a 2 metros.


    Se puede recorrer toda la galería hasta llegar a la escalera de caracol, por donde se asciende hasta el brocal del pozo y se sale de nuevo al exterior. El pozo mide 61,5 metros de profundidad y a su alrededor gira una escalera de caracol formada por seis tramos o husillos diferentes, que consta de 295 peldaños. Los cinco enlaces entre los husillos se realizan por pasillos concéntricos al pozo.