Ruta de la Luz

En esta ruta que se propone a continuación el viajero puede recorrer el casco histórico de la ciudad cuando cae la noche y los monumentos se iluminan, para percibir así más intensamente detalles decorativos de sus fachadas. Tras el crepúsculo, nos es dado disfrutar de un paseo distinto, silencioso y con una nueva visión de la ciudad transformada por la luz.

1. CATEDRAL

El recorrido nocturno se inicia en la Catedral, a los pies del monumento bandera de la ciudad en torno al cual discurre este recorrido.Tras contemplar la belleza del primer templo burgalés con sus estilizadas agujas obra de Juan de Colonia, enfilamos la antigua calle de Fernán González, donde se alza la Iglesia de San Nicolás de Bari y, un poco más adelante, el Palacio de Castilfalé, edificado hacia la mitad del siglo XVI y actual Archivo Municipal. Nos vamos adentrando más tarde en el entramado urbano de la ciudad medieval para contemplar la Iglesia de Santa Águeda, la antigua Santa Gadea, famosa por la “jura del Cid”, que le valió el destierro de tierras castellanas.

2. PALACIO ARZOBISPAL

Dejamos atrás el Palacio Arzobispal y la Iglesia de las Salesas para aproximarnos hasta el Monasterio de las Huelgas, cuya torre de la iglesia iluminada nos indica la situación de este antiguo lugar de recreo regio convertido en panteón real en época medieval. El claustro y la plaza del Compás de Adentro nos transportan a otra época. Su riqueza interior y el Museo de Ricas Telas hacen que la visita a Las Huelgas sea imprescindible. De dominio real era también el cercano Parque del Parral, que finaliza en el Hospital del Rey, hoy sede de la Universidad de Burgos y centro de atención de peregrinos fundado por el rey Alfonso VIII.

3. PASEO DE LA ISLA – PASEO DE LOS CUBOS

El Paseo de la Isla, con sus arcos iluminados, nos conduce por la noble ciudad de edificios decimonónicos, pero antes de entrar en la antigua villa amurallada podemos atravesar el río para admirar la fachada del Instituto Cardenal López de Mendoza y la cercana Iglesia de La Merced, templo tardogótico obra de Juan de Colonia. Atravesamos de nuevo el Arlanzón hacia el Paseo de los Cubos, donde se encuentra parte de la muralla que cerraba la ciudad en el siglo XIII; en el lienzo se abre la Puerta de la Judería, junto al Torreón de Doña Lambra, donde la aljama burgalesa se comunicaba con los barrios extramuros. Un poco más adelante se alza el Centro Cultural Francisco Salinas, instalado en la antigua Alhóndiga municipal, en un edifico que data del año 1514 y que ha funcionado como silo de trigo y cárcel.

4. ARCO DE SAN MARTIN

Nos adentramos de nuevo en la ciudad amurallada por una de sus puertas, el Arco de San Martín, de estilo mudéjar con arcos de herradura, obra de albañiles moriscos de principios del siglo XIV. A la vista quedan el Solar del Cid, monumento levantado en su honor, el monumento-mausoleo del guerrillero Juan Martín “El Empecinado» y el Arco de Fernán González, erigido en honor del primer conde de Castilla.

5. CASTILLO

Las primeras rampas de los cerros de La Blanca y San Miguel nos introducen en el hermoso parque del Castillo. En el primero se levantan los restos de la antigua fortaleza restaurada y abierta al turismo. Desde sus almenas y desde el mirador del Castillo la vista panorámica de la ciudad y su conjunto monumental es impresionante y merece la pena detenerse unos instantes.

El descenso desde el mirador finaliza frente a la gótica Iglesia de San Esteban, que alberga el Museo del Retablo. El mudéjar Arco de San Esteban se abre de nuevo en la muralla, al igual que unos metros más abajo lo hace el Arco de San Gil, antigua cárcel de la nobleza donde la muralla alcanzaba su mayor altura y de donde emerge la Iglesia de San Gil, gótica del siglo XIV, de fachada sobria e impresionante y rico interior.

6. PLAZA ALONSO MARTINEZ- PLAZA DE ESPAÑA- PLAZA SAN JUAN

El ensanche de la ciudad se observa a partir del edificio que alberga el actual Museo Militar –antigua Puerta de Margarita del Burgos amurallado– y de la cercana Plaza de España, desde donde accedemos al conjunto monumental de la Plaza de San Juan, formado por la Iglesia de San Lesmes, reedificada en el siglo XV, con portada ojival de Simón de Colonia; el Monasterio de San Juan, que alberga el Museo Marceliano Santa María, y el antiguo Hospital de San Juan, del que hoy se conserva la fachada y se ha rehabilitado como Biblioteca Pública. Un poco más adelante se erige el Convento de las Bernardas, obra del siglo XVI, actualmente Conservatorio Municipal. Atravesamos ahora el Arco de San Juan, puerta por la que entraban en la ciudad los peregrinos jacobeos, y tomamos hacia la izquierda la calle de La Puebla, que desemboca en la Plaza de la Libertad; aquí se encuentra la Casa del Cordón, magnífico palacio de los Condestables de Castilla atribuido a Simón de Colonia y en el que destaca el cordón franciscano de su portada.

7. PLAZA DEL CID

La estatua ecuestre del Cid marca el inicio del Paseo del Espolón, donde se aúnan varios edificios señoriales de la época renacentista como el Palacio de la Diputación Provincial y el Teatro Principal, entre otros. Paralelo al Espolón y al otro lado del río, el Paseo del Espoloncillo alberga la glera, lugar donde, según cuenta el poema, descansaron el Cid y sus hombres la noche antes de partir hacia el destierro, y finaliza en el Arco de Santa María, arco triunfal en honor a Carlos V reconstruido sobre la principal puerta de acceso al Burgos amurallado del medievo. A la derecha del arco aparece nuevamente el Paseo del Espolón, desde el cual se accede enseguida a la Plaza Mayor y al edificio de la Casa Consistorial, levantada sobre la antigua puerta de Carretas a finales del siglo XVIII en estilo neoclásico.

8. OTROS EDIFICIOS ILUMINADOS

Un poco más alejados del centro, pero también dignos de visitar en esta Ruta de la Luz, se encuentran la Iglesia de la Real y Antigua de Gamonal –gótica del siglo XIII– y la Cartuja de Santa María de Miraflores, uno de los conjuntos más destacados dentro del arte gótico de finales del siglo XV. El edificio primitivo, construido en el año 1401 como palacio de caza, fue entregado por Juan II a la orden de los cartujos con la intención de convertirlo en panteón real. Destruido el palacio por un incendio, Juan de Colonia, con el apoyo de la reina Isabel la Católica, inicia en el año 1454 las obras de la actual Cartuja –continuadas más tarde por Simón de Colonia–, cuya iglesia se inauguró en el año 1499.